Por:&nbsp;Dra. Beate Gebhardt, consultora de investigaci&oacute;n de Foodtech.Now! Cuando se habla de hongos, generalmente se piensa en champi&ntilde;ones, rebozuelos o boletus. Otros, por supuesto, los asocian con la amanita muscaria de color rojo brillante o los misteriosos c&iacute;rculos de hadas. Casi ning&uacute;n otro grupo de organismos combina el placer culinario, las propiedades medicinales, la toxicidad y los mitos de una manera tan fascinante. Sin embargo, hoy en d&iacute;a, el foco est&aacute; puesto en ellos por una raz&oacute;n completamente diferente. A nivel mundial, los hongos se consideran una plataforma de innovaci&oacute;n biol&oacute;gica para alimentos sostenibles, nuevos materiales y procesos biotecnol&oacute;gicos. La Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura (FAO)&sup1; describe los hongos cultivados como &laquo;superalimentos&raquo; sostenibles que pueden combatir la desnutrici&oacute;n y el desperdicio de alimentos. La Sociedad Agr&iacute;cola Alemana (DLG)&sup2; los denomina &laquo;todoterreno infravalorado&raquo;: sostenibles, vers&aacute;tiles y con un gran potencial de sabor.&nbsp; <p style="text-align: center;"> Los hongos han formado parte de la vida humana durante miles de a&ntilde;os. Se cree que &Ouml;tzi, el hombre de hielo, llevaba consigo poliporos de abedul como remedio. El hongo yesquero, que crece en los &aacute;rboles, se recolectaba ya en la Edad de Piedra para encender fuego, mientras que las setas shiitake se han utilizado en Asia Oriental para cocinar y con fines medicinales durante siglos. A pesar de su importancia, el reino de los hongos sigue siendo uno de los dominios biol&oacute;gicos menos investigados. De un estimado de dos a cuatro millones de especies, solo entre el cinco y el diez por ciento han sido descritas cient&iacute;ficamente hasta ahora. Los hongos se originaron hace unos 1.300 millones de a&ntilde;os, evolucionando a partir de un ancestro com&uacute;n con los animales. Su organismo real es el micelio, en su mayor parte invisible: una red finamente ramificada de delgados filamentos f&uacute;ngicos conocidos como hifas. Los cuerpos fruct&iacute;feros visibles son los &oacute;rganos reproductores de este organismo, en gran parte oculto. Los hongos son creadores de redes protot&iacute;picos y sus micelios son verdaderamente multifuncionales. Desempe&ntilde;an un papel central en los ciclos naturales de la materia, suministrando agua y nutrientes a las plantas, fortaleciendo su resistencia y descomponiendo la biomasa muerta. El hongo de la miel (Armillaria ostoyae) demuestra la gran extensi&oacute;n de la red invisible, cuyo micelio puede abarcar varios kil&oacute;metros cuadrados.&nbsp; Del ecosistema al biorreactor La estructura fibrosa natural de los hongos absorbe agua y aporta una textura similar a la de la carne a los alimentos. Imagen: Kynda Biotech Las extraordinarias propiedades biol&oacute;gicas de los hongos ahora pueden explotarse selectivamente en biorreactores4. Las modernas tecnolog&iacute;as de fermentaci&oacute;n permiten controlar y escalar industrialmente lo que los hongos han estado haciendo en ecosistemas naturales durante millones de a&ntilde;os. El fermentador se ha convertido en un ecosistema controlado, dentro del cual cepas f&uacute;ngicas seleccionadas pueden cultivarse en condiciones controladas con precisi&oacute;n sobre sustratos nutritivos definidos, para producir biomasa con propiedades reproducibles. Estos avances est&aacute;n abriendo nuevas oportunidades para la industria alimentaria, as&iacute; como para campos como los materiales de construcci&oacute;n y embalaje, los textiles y los productos de dise&ntilde;o1. El micelio f&uacute;ngico es una plataforma tecnol&oacute;gica altamente vers&aacute;til para la bioeconom&iacute;a. La fermentaci&oacute;n es uno de los procesos biotecnol&oacute;gicos m&aacute;s antiguos del mundo. El pan, la cerveza, el queso y el yogur ser&iacute;an inconcebibles sin la fermentaci&oacute;n microbiana. &laquo;La fermentaci&oacute;n ha formado parte de nuestras vidas durante m&aacute;s de 12.000 a&ntilde;os&raquo;, afirma Benjamin Schramm-V&ouml;lkening, director de desarrollo de negocio de Kynda, una empresa biotecnol&oacute;gica con sede en Alemania. &laquo;La fermentaci&oacute;n es el descubrimiento accidental m&aacute;s afortunado de la historia de la humanidad&raquo;, a&ntilde;ade. La cerveza, es decir, la fermentaci&oacute;n de la cebada, se considera un hito fundamental en la agricultura y la ganader&iacute;a sedentaria. El descubrimiento del &aacute;cido c&iacute;trico (el moho Aspergillus niger) y la penicilina (el hongo Penicillium), tras el desarrollo de la fermentaci&oacute;n controlada, representan logros importantes del siglo XX. La novedad reside en la precisi&oacute;n con la que se pueden controlar los procesos biol&oacute;gicos y en la forma en que se utilizan los hongos en este contexto. En el coraz&oacute;n de la fermentaci&oacute;n de precisi&oacute;n del siglo XXI se encuentra el micelio: la fina red de ra&iacute;ces del hongo. Los hongos filamentosos crecen en biorreactores de fermentaci&oacute;n l&iacute;quida bajo condiciones controladas con precisi&oacute;n. La temperatura, el suministro de ox&iacute;geno, el pH y los niveles de nutrientes se ajustan con exactitud para que la biomasa rica en prote&iacute;nas pueda cosecharse en pocas horas. La estructura fibrosa natural de los hongos retiene el agua, lo que confiere a los alimentos una textura similar a la de la carne, y es rica en fibra diet&eacute;tica.? Adem&aacute;s , explica Benjamin Schramm-V&ouml;lkening, las micoprote&iacute;nas tienen un sabor umami natural, un sabor t&iacute;pico de la carne que facilita el desarrollo de alimentos sensorialmente atractivos. A mediados de la d&eacute;cada de 1980, Quorn&trade; se convirti&oacute; en el primer producto de micoprote&iacute;na comercializado a escala industrial. Tras m&aacute;s de diez a&ntilde;os de pruebas de seguridad, sirvi&oacute; de base para millones de toneladas de productos sustitutos de la carne. Hoy en d&iacute;a, la tecnolog&iacute;a est&aacute; dando un salto cualitativo gracias a los avances en la tecnolog&iacute;a de fermentaci&oacute;n, las nuevas cepas de hongos y la mejora de los procesos, lo que ampl&iacute;a el abanico de posibles aplicaciones. Las empresas est&aacute;n desarrollando no solo sustitutos de la carne, sino tambi&eacute;n ingredientes funcionales para alternativas a la leche de origen vegetal, productos horneados, alimentos h&iacute;bridos y otras aplicaciones. Schramm-V&ouml;lkening ve un gran potencial en los alimentos h&iacute;bridos y alternativos, donde el micelio f&uacute;ngico se utiliza espec&iacute;ficamente para mejorar la textura, el sabor o el valor nutricional. Esto permite optimizar tanto los productos de origen vegetal como los de origen animal, as&iacute; como las combinaciones de ambos. No se trata de enfrentar las prote&iacute;nas animales, vegetales o alternativas entre s&iacute;, afirma el estratega jefe de Kynda. M&aacute;s bien, cada fuente de prote&iacute;na tiene propiedades funcionales espec&iacute;ficas. La cuesti&oacute;n clave en el futuro ya no ser&aacute; si los alimentos son de origen animal o vegetal, sino qu&eacute; prote&iacute;na cumple mejor cada funci&oacute;n.&nbsp; Los estudios sugieren que el micelio f&uacute;ngico tiene efectos positivos para la salud en cuanto al control del apetito &mdash;superando a la carne o la soja&mdash; y en la regulaci&oacute;n de los niveles de colesterol y az&uacute;car en sangre.? Al mismo tiempo, la producci&oacute;n de micoprote&iacute;na genera emisiones de gases de efecto invernadero significativamente menores que la producci&oacute;n de prote&iacute;nas de origen animal o vegetal, adem&aacute;s de requerir menos tierra y agua.&nbsp; Competici&oacute;n internacional <p style="text-align: center;"> Las estructuras de red altamente desarrolladas de los hongos, as&iacute; como sus interacciones y relaciones simbi&oacute;ticas con otras especies, abren nuevas v&iacute;as para la reflexi&oacute;n y la acci&oacute;n. El hongo de la miel (Armillaria ostoyae) ilustra la gran extensi&oacute;n que puede alcanzar la red oculta de micelios f&uacute;ngicos, que pueden abarcar varios kil&oacute;metros cuadrados. Imagen: Creada por la Dra. Beate Gebhardt, utilizando Canva AI. El mercado de alimentos a base de micelio a&uacute;n se encuentra en sus primeras etapas de desarrollo, pero est&aacute; creciendo r&aacute;pidamente. Las empresas de investigaci&oacute;n de mercado estiman que el mercado global alcanzar&aacute; un valor de cientos de millones de d&oacute;lares, y se prev&eacute;n tasas de crecimiento anuales de alrededor del 15% para 2034. El micelio se est&aacute; consolidando como una plataforma tecnol&oacute;gica clave para prote&iacute;nas alternativas, y la competencia global ya est&aacute; cobrando impulso. Empresas estadounidenses como Nature&#39;s Fynd 6 y Meati Foods7 est&aacute;n invirtiendo en capacidad de producci&oacute;n industrial. Con empresas como Kynda Biotech8 e Infinite Roots9, Alemania tambi&eacute;n se est&aacute; posicionando como un importante centro de innovaci&oacute;n para alimentos a base de micelio. El camino desde el laboratorio hasta el mercado es largo y dif&iacute;cil, con desaf&iacute;os clave como la selecci&oacute;n de cepas f&uacute;ngicas adecuadas, garantizar su calidad constante durante la producci&oacute;n en masa y los a&uacute;n elevados costos de la fermentaci&oacute;n. Otros desaf&iacute;os incluyen los requisitos reglamentarios del Reglamento sobre los nuevos alimentos (UE 2025/228)&sup1;? y los largos procedimientos de aprobaci&oacute;n de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), as&iacute; como la limitada capacidad de fermentaci&oacute;n y los elevados requisitos de capital durante la fase de crecimiento de estas empresas. Un ejemplo clave de esto es Kynda Biotech, una empresa emergente fundada en 2019. Con sede en el estado alem&aacute;n de Baja Sajonia, la compa&ntilde;&iacute;a cultiva micelio f&uacute;ngico utilizando residuos del procesamiento de alimentos, como c&aacute;scaras de avena, suero agrio o subproductos del az&uacute;car, y convierte estos residuos en micoprote&iacute;na en el mismo lugar donde se generan. Esto da lugar a modelos de producci&oacute;n descentralizados que reducen los costos de transporte y fortalecen la resiliencia regional. El uso descentralizado de subproductos vegetales como sustratos de fermentaci&oacute;n es un enfoque prometedor para una bioeconom&iacute;a circular. Tras varias rondas de financiaci&oacute;n exitosas, Kynda Biotech est&aacute; invirtiendo en biorreactores m&aacute;s grandes para expandir la producci&oacute;n industrial. La aceptaci&oacute;n del mercado es crucial para el futuro de los alimentos fermentados o a base de micelio. Diversos estudios demuestran que esto depende de la confianza del consumidor en la tecnolog&iacute;a, la percepci&oacute;n de naturalidad de los productos y la comunicaci&oacute;n transparente sobre los procesos de fabricaci&oacute;n y sus beneficios. No todos est&aacute;n familiarizados con el t&eacute;rmino &laquo;prote&iacute;na f&uacute;ngica&raquo;, y el debate p&uacute;blico sobre los alimentos ultraprocesados ??es fundamental. En t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, Benjamin Schramm-V&ouml;lkening afirma: &laquo;El precio puede ser un buen motivo para comprar un producto&raquo;. El &eacute;xito comercial duradero se produce cuando la competitividad econ&oacute;mica, los productos atractivos y la confianza en la tecnolog&iacute;a confluyen. Hongos: componentes biol&oacute;gicos b&aacute;sicos El micelio f&uacute;ngico es mucho m&aacute;s que una nueva materia prima. De hecho, est&aacute; evolucionando hacia un sistema biol&oacute;gico modular a partir del cual se puede fabricar una amplia gama de productos: desde alimentos ricos en prote&iacute;nas, pasando por envases, textiles y materiales similares al cuero, hasta materiales aislantes y elementos de construcci&oacute;n. El punto de partida es siempre el mismo organismo biol&oacute;gico, y la elecci&oacute;n de la cepa f&uacute;ngica, el sustrato nutritivo y el control del proceso determinan las propiedades finales del material. El micelio se convierte as&iacute; en una plataforma para una amplia variedad de aplicaciones. Y precisamente ah&iacute; reside su gran fortaleza. La fermentaci&oacute;n moderna no solo abre una nueva fuente de prote&iacute;nas, sino que aprovecha un sistema biol&oacute;gico cuyo potencial puede aplicarse igualmente a alimentos, materiales y procesos de producci&oacute;n circular. Por lo tanto, los hongos representan no solo una innovaci&oacute;n aislada, sino un componente fundamental y vers&aacute;til de la bioeconom&iacute;a, con un potencial que va mucho m&aacute;s all&aacute; de su uso en la producci&oacute;n de alimentos.&nbsp; &nbsp; Fuentes: 1 FAO: Hongos cultivados. https://agris.fao.org/search/en/providers/125429/records/69b979d7ce5e0ae4f878f8f6 22.07.2026 2 DLG: Zuchtpilze: untersch&auml;tzte Allesk&ouml;nner. https://www.dlg.org/fileadmin/downloads/Expertenwissen/lebensmittelsensorik/2026_4_EW_SensorikPilze.pdf 22.07.2026 (en idioma alem&aacute;n) 3. Estado de las plantas y los hongos del mundo 2023. https://www.kew.org/sites/default/files/2023-10/State%20of%20the%20World%27s%20Plants%20and%20Fungi%202023.pdf 4. Revisi&oacute;n: Impulsando una econom&iacute;a circular con biotecnolog&iacute;a f&uacute;ngica. 2020 https://doi.org/10.1186/s40694-020-00095-z 22.07.2026 5. Micoprote&iacute;na: producci&oacute;n y aspectos nutricionales: una revisi&oacute;n https://doi.org/10.1039/d3fb00169e 6 Sitio web Nature&#39;s Fynd https://www.naturesfynd.com/ 22.07.2026 7 Sitio web Meati Foods https://www.meati.com/ 22.07.2026 8 Sitio web Kynda https://kyndatech.com/ 22.07.2026 9 Sitio web Infinite Roots https://www.infiniteroots.com/ 22.07.2026 10 Comisi&oacute;n Europea: Nuevos alimentos https://food.ec.europa.eu/food-safety/novel-food_en 22.07.2026 11. Aceptaci&oacute;n por parte del consumidor de alimentos derivados de la fermentaci&oacute;n de precisi&oacute;n: una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica. Tendencias en Ciencia y Tecnolog&iacute;a de los Alimentos. https://www.cabidigitallibrary.org/doi/full/10.5555/20230369672 22.07.2026