En 2013, la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura (FAO) public&oacute; un documento que tuvo gran repercusi&oacute;n mundial con el mensaje de que los insectos deber&iacute;an considerarse como una opci&oacute;n en la dieta humana, ya sea mediante su consumo directo o la producci&oacute;n de ingredientes a partir de ellos. En consonancia con esta sugerencia, investigadores de la Facultad de Ingenier&iacute;a de Alimentos (FEA) de la Unicamp desarrollaron un ingrediente funcional de alto valor a&ntilde;adido a partir de insectos. Gryllus assimilis, conocido como grillo negro, una especie bastante com&uacute;n en Brasil. El consumo de insectos como alimento, conocido como entomofagia, forma parte de algunas culturas en Asia, &Aacute;frica y Latinoam&eacute;rica, pero a&uacute;n enfrenta resistencia para su generalizaci&oacute;n, ya sea por la textura de los animales o por la falta de costumbre entre las personas. A pesar de los obst&aacute;culos culturales, existe una tendencia creciente a realizar estudios sobre las prote&iacute;nas de los insectos, as&iacute; como sobre otros nutrientes, como minerales, grasas, hierro, zinc y vitaminas del grupo B. Guilherme Tavares, profesor de la FEA y uno de los creadores de la tecnolog&iacute;a, explica que el punto de partida fue la necesidad de evaluar fuentes de prote&iacute;nas alternativas m&aacute;s all&aacute; de los or&iacute;genes tradicionales. &laquo;Mi especialidad es la qu&iacute;mica de los alimentos, especialmente las prote&iacute;nas&raquo;, explica. A partir de 2018, el grupo que coordina ampli&oacute; el alcance de la investigaci&oacute;n, que hasta entonces inclu&iacute;a prote&iacute;nas de origen vegetal y l&aacute;cteo, como el suero de leche, a otras &aacute;reas, como los insectos. Y fue durante la investigaci&oacute;n de m&aacute;ster de L&iacute;via Santiago, tambi&eacute;n en la FEA, cuando el ingrediente comenz&oacute; a tomar forma. <p style="text-align: center;"> Para superar el rechazo a esta fuente de nutrientes, el grupo ide&oacute; maneras de hacer el alimento m&aacute;s apetecible. &laquo;Hablamos de un insecto que se descompone y se transforma en harina. En este proceso, el animal ya no es visible y se obtiene un material que se puede procesar e incorporar a diferentes preparaciones&raquo;, explica Tavares. &laquo;Este enfoque se presenta como una estrategia muy relevante para explorar el uso de insectos y superar estas barreras&raquo;. El grupo desarroll&oacute; una harina con una composici&oacute;n qu&iacute;mica compleja, compuesta por l&iacute;pidos, prote&iacute;nas y fibra. El siguiente paso fue someterla a procesos de extracci&oacute;n para recuperar fracciones concentradas de nutrientes espec&iacute;ficos. La l&iacute;nea principal de trabajo se centr&oacute; en la extracci&oacute;n de prote&iacute;nas de harinas de insectos, con el objetivo de producir concentrados y aislados de prote&iacute;nas. Los resultados del trabajo, desarrollado durante la maestr&iacute;a de Santiago, se consideraron prometedores. En general, los insectos presentaron caracter&iacute;sticas nutricionales positivas, especialmente en relaci&oacute;n con la proporci&oacute;n y el equilibrio de amino&aacute;cidos esenciales para el cuerpo humano. Uso completo Una de las principales ventajas de esta tecnolog&iacute;a es el aprovechamiento integral del insecto, evitando la generaci&oacute;n de residuos. Esto se aplica a la etapa de secado, fundamental para transformar aceites y extractos en polvo, por ejemplo. El proceso desarrollado tambi&eacute;n permite que el ingrediente concentre mayores niveles de prote&iacute;na en comparaci&oacute;n con las opciones disponibles actualmente en el mercado. Adem&aacute;s, el ingrediente incorpora otros nutrientes, lo que resulta en un producto con mayor valor nutricional. Tavares se&ntilde;ala que, al trabajar con cada componente por separado, en lugar de mantener la materia prima en una forma simple y limitada, la separaci&oacute;n controlada abre la puerta a diferentes combinaciones y productos m&aacute;s sofisticados con mayor valor a&ntilde;adido. &ldquo;Al separar las prote&iacute;nas, las fibras y los l&iacute;pidos, es posible reorganizarlos de forma espec&iacute;fica&rdquo;, explica. Seg&uacute;n el profesor, este enfoque permite considerar cada fracci&oacute;n como un recurso independiente, listo para aplicaciones concretas. La tecnolog&iacute;a puede incorporarse a la formulaci&oacute;n de diferentes alimentos. El ingrediente puede a&ntilde;adirse a recetas de pan, por ejemplo, para aumentar el contenido proteico y aportar compuestos con potencial bioactivo. Adem&aacute;s, el componente puede comercializarse como suplemento, ofreciendo una alternativa a las formulaciones a base de suero de leche (como...). de prote&iacute;na de suero) ampliamente disponibles en el mercado. En este caso, la diferencia radica tanto en el origen de la prote&iacute;na como en la posibilidad de ofrecer un perfil nutricional equilibrado, acorde con la demanda de nuevas fuentes de prote&iacute;nas e ingredientes con mayor funcionalidad. Fuente: UNICAP